El silencio general interrumpido por el piar de los pajaros, mis pisadas silenciosas como si fuera un fantasma que anda sobre la vida de otro, el murmullo de los coches muy lejanos como recuerdo de la realidad...
Mi piel helada por el viento y retazos de conversaciones de desconocidos riendo.
Poco a poco el resguardo de los árboles se pierde dejando paso al ruido de la ciudad, un perro ladra y el agua se huele como mar. Pero un solo edificio aparece,suficiente, ¡es suficiente! Para matar la perfección de este lugar. De las hojas ya no hay rastro. Entonces la opresión empieza a clavarse en mi pecho y mis pisadas cada vez son mas lentas igual que los latidos de mi corazón intentando atrapar hasta la ultima gota de esencia de la corteza de los árboles. Pero las conversaciones cada vez son mas intranscendentales, mas mundanas. El sonido de una cascada más el retumbar de los cascos de un caballo aun salvan la fantasia. Pero al final aquel reino queda atras, todo se extingue y llego a la realidad, cruzo las puertas y la luz me ciega. Volví al mundo real. El rugir de los motores me ensordece y el humo de los tubos de escape me ciega, los ladrillos de los edificios me enclaustran. Siento alergia por el mundo real, quiero retroceder, correr en dirección contraría. Esconderme entre las hojas de los árboles a escuchar la voz del viento. Pero no. Me obligo a dar un paso, y otro, otro más. Así entro en el autobús que me devuelve a la realidad para olvidar aquel mundo de fantasía.
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Algo cambió.
Y de repente el sentimiento cambió, paso de ser agradable y familiar a un incordio. Paso de ser agradable y deseado a algo rechazado... Aun no entiendo como paso todo esto. Era de noche, solo habia tranquilidad y mis tipicas ansias de hablar. Pero no era como yo quería, yo quería emocion, hablar de algo que me hiciera palpitar y reir, pero no llegaba, y poco a poco mi absurda paciencia se fue acabando hasta que no quedo nada... Ni un nimio atisbo. Asi las sensaciones cambiaron, hasto solo tener una estupida molestia presionando mi pecho, una estupida molestia que lo quería bien lejos de mi.
Pensamientos inciertos
Me he enamorado.¿De que? De una sonrisa.¿Y ella? ¿Qué pasa con ella? ¿Qué pasa conmigo? Qué pasa con cada persona, con cada echo que conozco.
Te tranquilizo, ser como soy hace que estés tranquilo, pero algo me dice que no soy yo, que no es lo fuerte que soy o pueda ser, lo que pueda aguantar, sino simplemente que no soy una zoqueta. Tanto como te gusta esa palabra, siento que tu alivio es por descarte, no por orgullo, apesar de saber que lo estas.
Mas lo dejare todo en una noche de verano. En una sonrisa fugaz, en aquel impulso que puede que sintieras de ver mis pisadas volar. Lo dejare hasta dentro de unas horas, cuando el sueño no acuda a mi. Cuando mis ojos solo vean oscuridad, porque mis oídos solo escuchen la palabras de hace un rato. Cuando una melodía narraba mi incierta realidad.
Te tranquilizo, ser como soy hace que estés tranquilo, pero algo me dice que no soy yo, que no es lo fuerte que soy o pueda ser, lo que pueda aguantar, sino simplemente que no soy una zoqueta. Tanto como te gusta esa palabra, siento que tu alivio es por descarte, no por orgullo, apesar de saber que lo estas.
Mas lo dejare todo en una noche de verano. En una sonrisa fugaz, en aquel impulso que puede que sintieras de ver mis pisadas volar. Lo dejare hasta dentro de unas horas, cuando el sueño no acuda a mi. Cuando mis ojos solo vean oscuridad, porque mis oídos solo escuchen la palabras de hace un rato. Cuando una melodía narraba mi incierta realidad.
Cada día pierdo una lágrima más.
Quiero callar y no volver a hablar, quiero encerrarme en mi cueva acurrucada contra mis propias piernas y la pared, sintiendo como la fría roca se clava en mi espalda e insensibiliza poco a poco mi cuerpo., mientras pienso ¿por qué no me hablas? ¡Sigue hablándome!! No me entiendes. ¿Por qué? Es muy sencillo.
Cada día pierdo una lágrima más, y la única persona que quiero que la borre eres tú, que borres su rastro con tus labios. Quiero enterrar el rostro en tu pecho y olvidar lo que piensas. Olvidar el dolor, olvidar que un cada día pierdo una lágrima más. Entonces llega el momento en que ni yo lo entiendo y todo se vuelve irracional. Solo se que nada es justo. Es absurdo lo difícil que resulta para todo el mundo animarme, ni siquiera pido que me saquen una sonrisa, solo que cojan mi mano. Y es curioso como el dolor se incrementa mientras estoy sola en mi habitación, y al otro lado de la pantalla hay mucha gente, gente que estará riendo, divagando en ensoñaciones sobre otros usuarios. pero eso da igual porque yo no siento que halla nadie. Me pongo mis cascos y comienzo a pensar, y al final vuelvo a comprobar que cada día pierdo una lágrima más.
Y río sarcásticamente, porque la única persona que podría haberme hecho sonreír parece darle igual. Simplemente dice, "¿as acabado ya?" Como si fuera una simple mosca que zumba en su odio y le molesta. Entonces el golpe duele aun más, porque la única persona que quiero que me abrace me aparta como se apartaría a un vulgar insecto. Mi mirada se pierde y no la puedo enfocar, mi vista se nubla mientras poco a poco me resquebrajo como una antigua gárgola mirando la oscuridad. Y simplemente compruebo, que cada día pierdo una lágrima más.
Cada día pierdo una lágrima más, y la única persona que quiero que la borre eres tú, que borres su rastro con tus labios. Quiero enterrar el rostro en tu pecho y olvidar lo que piensas. Olvidar el dolor, olvidar que un cada día pierdo una lágrima más. Entonces llega el momento en que ni yo lo entiendo y todo se vuelve irracional. Solo se que nada es justo. Es absurdo lo difícil que resulta para todo el mundo animarme, ni siquiera pido que me saquen una sonrisa, solo que cojan mi mano. Y es curioso como el dolor se incrementa mientras estoy sola en mi habitación, y al otro lado de la pantalla hay mucha gente, gente que estará riendo, divagando en ensoñaciones sobre otros usuarios. pero eso da igual porque yo no siento que halla nadie. Me pongo mis cascos y comienzo a pensar, y al final vuelvo a comprobar que cada día pierdo una lágrima más.
Y río sarcásticamente, porque la única persona que podría haberme hecho sonreír parece darle igual. Simplemente dice, "¿as acabado ya?" Como si fuera una simple mosca que zumba en su odio y le molesta. Entonces el golpe duele aun más, porque la única persona que quiero que me abrace me aparta como se apartaría a un vulgar insecto. Mi mirada se pierde y no la puedo enfocar, mi vista se nubla mientras poco a poco me resquebrajo como una antigua gárgola mirando la oscuridad. Y simplemente compruebo, que cada día pierdo una lágrima más.
Forever alone
Sola, siento mi corazón apuñalado. Es curioso, porque estoy rodeada de gente, gente que habla y lo pasa bien. Mis amigas. Pero no me escuchan, ¿por qué no me escuchan? ¡Estoy aquí! ¡Mirarme! Pero me ignoran. Siento como cada vena de mi cuerpo se hiela lentamente, congelando mis sentimientos de una forma peculiar, pues al contrario de lo que la razón incita a pensar, esto no causa que mi pena cese, sino que se queda encerrada en un circulo vicioso en el que los mismos pensamientos se ven representados una y otra vez. Mi cuerpo se derrumba y tengo frío, tirito, mas nadie lo advierte, así que me acurruco en un vano intento de mantener el calor que lucha por huir de mi cuerpo. Pero todo escapa... El tiempo cambia y la tarde pasa. Nos movemos, hablamos, y todo parece algo mejor. Pero cuando ya creo que podría sonreír, advierto que nada a cambiado, ni siquiera me ven. Llego a casa y supongo que ya todo da igual. El dolor, el cansancio, el frío... Consigo volver a sonreír mientras pienso en las cosas buenas de día. Suena el teléfono, lo cojo y comienzo a hablar. Todo vuelve. Soy invisible, y al final, siete horas tarde, alguien se preocupa por mi sonrisa. Pero la esperanzan se desvanece pronto pues es un simple comentario trivial, casi parece cortesía. Al fin cuelgo, al fin sola. Y pienso mirando la nada en lo que de verdad quería esta tarde. Acurrucarme en unos brazos calentitos y dormir sabiéndome segura. La otra opción hubiera sido llorar. Ahora, sola en mi habitación, a la tenue luz de la lampara, se que es absurdo esperar un abrazo mas que el del silencio que me envuelven estas cuatro paredes. Supongo que entonces, solo queda llorar. Y por fin dejo caer la primera lágrima, con la cual poco a poco las venas empiezan a deshelarse. Otra lágrima, y otra más. Y cada una tiene un nombre, una cara, una frase, una añoranza. Me siento perdida en un mar de lágrimas. Solo necesitaba que fuera otra persona quien me diera el abrazo, sentirme parte de algo. Un "haberlo dicho" no hace sino romper más mi ser. Pero ya, que más da.
Simplemente lloraré. dejaré que mis lágrimas deshagan el hielo y empapen el teclado al escribir lo que siento. Y habrá un momento, en que apague la luz y ya todo dará igual, porqué dejaré de llorar, de sentir...
Simplemente lloraré. dejaré que mis lágrimas deshagan el hielo y empapen el teclado al escribir lo que siento. Y habrá un momento, en que apague la luz y ya todo dará igual, porqué dejaré de llorar, de sentir...
Ganas de llorar
Todo es confuso. Mis piernas no pueden parar de moverse, me como las uñas y miro anhelante. ¿Quién será? ¿Qué pasará? Noto una curiosa melodía en mi pecho, es rítmica y veloz. Noto una nube de vapor trasparente que entra y sale de mis pulmones. Miro a todos lados, y en medio de la oscuridad veo rostros, rostros que no parecen estar inquietos. Me cogen la mano, y al girarme veo una sonriente cara que me dice que todo estará bien, que para ellos siempre seré la mejor. Intento serenarme, de verdad que lo intento, pero todo es inútil.
Llegó el momento. Los segundos pasan, y noto como la melodía se detiene. Vuelve a comenzar, pero ahora es lenta y pausada, simple, casi parece que hubiera parado para que pudiera oír sin su ensordecedora percusión. Pero no soy yo. Ni la siguiente. Y a cada minuto no puedo más. Entonces todo acaba. Y se que tenía razón. Me quedo allí, sentada sin poder levantarme. Mi corazón ya es apenas un ligero susurro en mi memoria. Me dicen que da igual, que no importa. Pero yo se que no es verdad. Creen que lloro, y no saben cuanto me gustaría hacerlo. Noto la familiar presión tras los húmedos ojos, y la quemazón que lo acompaña. Pero no lo permito, no permito que nadie me vea llorar. Así que me armo de valor y sigo a la multitud. Ando y veo caras conocidas, todas me saludan y dicen que porque no participe este año. Mi ojos deben reflejar dolor mientras digo que si lo hice, pero no espero respuesta, sigo mi camino. Estoy sola y me pregunto porque, porque aveces se gana y aveces se pierde. Porque cuando no lo deseas con todas tu fuerzas lo consigues, y cuando lo necesitas se queda todo como un sueño lejano.
Sigo andando, y en medio de mis pensamientos, choco contra él. Ve mis ojos llorosos y su rostro se torna de dolor. Aparta mi pelo con delicadeza y lo engancha tras mi oreja. Me pierdo en su mirada y ya nada tiene sentido, ahora es todo incluso peor, no lo entiendo. Solo podía pensar en otro sueño desquebrajado. Me abraza y yo me aferro a su camisa como si fuera mi salvavidas. Todo me importa un poco menos. Me suelta y deposita un tierno beso en mi mejilla, tras eso se aleja de mi, dejándome con los ojos cerrados en medio de la calle, y pensando que tengo que ir a escribir a algún rincón.
Soñando
Soñando con aventuras que me lleven a un mar de lágrimas, anhelando lo prohibido, sin rumbo, sin pies. Encerrada en una torre de marfil, soñando con príncipes oscuros que matan dragones imaginarios. Fugaces miradas de sorpresa, escasos suspiros de... de qué ¿? simplemente escasos suspiros en el aire que se mueren en la brisa que acaricia tu rostro. Y al abrir los ojos vuelvo a soñar, sueño con un crepúsculo, sueño con el final. Divago entre aventuras que me lleven a soñar, nuevos reinos, nuevos mundos, cierro los ojos, y a volar. Veo bellos horizontes, una gaviota volar, y sé que ay tierra firme, pues esa gaviota aun no ha llegado a su final. Vuelo y encuentro un mundo, de hombres negros con dibujos morados por su cuerpo, y mujeres moradas con dibujos negros. Yo soy una extraña, pero me acogen bien, y descubro la historia de otro mundo. Pero un carraspeo me devuelve a la tierra, las matemáticas me llaman, y descubro un mundo en el que "pi", si, el numero, quiere morir. Conocer la paz del final. Salto en todos sus números, me canso de saltar y no sé cómo, pero le ayudo, sin que nadie se entere marco el final. Y cuando llego a la cama vuelvo a soñar. Olvido lo imposible, y pienso en que podría pasar. Invento un rostro sin faz, al que le pongo un antifaz, y sueño con un baile de mascaras. Sueño con el beso del final. Simplemente divago, divago en lo que podría pasar.
Confesiones a ciegas.
Y si simplemente no se que decir, porqué no me callo, pues porque no se que decir. Y entonces hablo, sin decir nada en concreto, sin pensar en lo que pienso. Y sin querer hablo de ti, divago sin pensar, solamente hablo, hablo de soñar. Y al callar descubro que estas detrás e mi, pero ya está todo dicho, todo, y ya no hay nada que pueda solucionarlo. Solo puedo aguardar. Pero tus labios no se mueven y tus ojos me miran inexpresivos como cristales, cada segundo de tú mirada duele como un puñal en el pecho. Tus manos no se acercan a mí, ni tus pies acortan la distancia. Pero no es necesario que hables, lo entiendo todo. Simplemente no me amas. Pero eso da igual, pues siempre quedará tu mirada en la mía, el ligero rumor de tu risa en la brisa. Simplemente no me amas, y ahora me toca dejar de amarte. Solo lamento una cosa, y es que mientras lo conté todo, no me miraste a los ojos. Porque quizá, solo quizá, si hubieras visto el brillo en mi mirada... si hubieras acortado la distancia.
Nunca entenderé.
Nunca entenderé porque la gente se resigna a morir, porqué se conforma sabiendo que un día morirá. Aún si les viera vivir cada segundo con pasión, podría entender algo. Pero no, ellos se sumen en la rutina, se dejan llevar por la marisma de gente. Se preocupan más de lo que disfrutan. Negar lo que queráis, pero solo una minoría ínfima disfruta de verdad la vida. Todos nos dejamos llevar por el letargo de nuestra existencia. Mientras negáis esto y os creéis felices, o quizá mientras me días la razón pensareis "¿Y tú qué? ¿Eres feliz en cada momento?"
No, por supuesto que no. Pero es que yo jamas me resignaré a morir. Sí, la inmortalidad no existe, o al menos no se conoce. Pero todas las noches cierro los ojos y comienzo a soñar. Y descubro mundos mágicos... Mundos de inmortalidad.
No obstante, existen muchos tipos de inmortalidad, y quizá consiga alguna... quizá el sueño se haga realidad, y aun cuando el mundo como es hoy, ya no se conozco, quizá aún, yo exista.
No, por supuesto que no. Pero es que yo jamas me resignaré a morir. Sí, la inmortalidad no existe, o al menos no se conoce. Pero todas las noches cierro los ojos y comienzo a soñar. Y descubro mundos mágicos... Mundos de inmortalidad.
No obstante, existen muchos tipos de inmortalidad, y quizá consiga alguna... quizá el sueño se haga realidad, y aun cuando el mundo como es hoy, ya no se conozco, quizá aún, yo exista.
Juegos del destino
Me había decidido a decirte adiós. Ya no había nada que me atara a ti, pues sentí que jamás podría confiar de nuevo en ti. Te dije adiós sin ningún problema, sin dolor. Ya no sentía nada hacia ti. El cariño se había ido desvaneciendo por tu culpa, y ya… ya no sentía nada. Sonreía. Entonces me recordaste que tienes un don especial, que tuviste poder sobre mí. Te quise como no había querido a nadie. Tú me enseñaste el significado del sentimiento irracional. Gracias a ti, se lo que es querer. Se lo que es querer porque me as echo más daño que nadie. Suerte que el dolor se olvida con el tiempo. He llegado a odiarte. Pero ya no. Ya no te quiero, ya no te odio. Sin embargo se, que cuando te vea de nuevo, algo cambiara en mi. Porque te querré abrazar, querré perdonártelo todo. Pero no podré. No puedo. Y lo peor de todo, lo peor… es que no te quiero olvidar.
Ahora ya no se nada...
Miro el papel en blanco, porque pretendo escribir algo. Pero solo lo miro porque no se que decir. No se lo que siento, poco a poco ya no se ni como me llamo. Intento dar dos pasos y tropiezo no se con qué. Me giro y veo algo, algo ¿El que? Nada,no se nada. Gracias a ti ya no se nada. quiero decirte algo, quisiera decírtelo todo... pero no se que decir porque mi mente es un murmullo constante del que no logro discernir nada. Me parece horrible lo que escribo de borrarlo y dejarlo olvidar, pero insisto no se nada, y es una sensación que puedo soportar. Creo que te quiero tan en el fondo que ni siquiera lo se. Y mientras escribo esto quiero que lo leas, quiero que desees ser tu, y sin embargo se que no lo harás, se que te doy igual. Pero... como ya no se nada, que más da. Solo cerrare los ojos una vez más, y soñare con que me quieres y yo descubro que te quiero. Soñaré con que soy capaz de decirte te quiero. Soñaré, simplemente soñaré.Soñaré con lo que se que no pasará. Porque se que no me vas a mirar a los ojos una vez más como en aquellos días en los que todavía sabía mi nombre.
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