El deseo desdichado.

Andaba ante la adversidad del momento buscando tu fotografía. Sentí que mi corazón se aceleraba, pero no sabía porqué.  Subía al desván buscando viejos recuerdos que me dejaran soñar. No encontraba más que polvo que me hacía estornudar, así que me senté a pensar. Pero a mi mente no acudían mas palabras que la de aquel libro que leí una vez, después de leerlo cerré los ojos y escuche susurros en el cielo que me decían que me acercará a él. Sentí calor, miedo, claustrofobia. Decidí huir de allí. Pero al levantarme e intentar correr choqué contra algo que no recordaba estuviera ahí. Era una caja pequeña y hermosa, tallada y modelada para perderse en ella. Extendí una mano para abrirla, estaba segura de que lo que buscaba esta hay. “¿Lo que buscas? No, no te engañes. Si lo abres encontraras lo que quieres, lo que anhelas tan en el fondo que ni lo sabes…”
No pensaba, no era capaz de hacerlo. Oía voces que me incitaban, ellas me controlaban. Abrí la caja, y miré el interior. Curioso, sabía que lo buscaba estaba allí, me lo habían dicho las voces, y sin embargo aquello estaba vacío. Asomaba mi nariz a la pequeña caja, cuando algo me empujó contra ella, y empecé a caer, y caer. Giraba es  una  hermosa espiral y había dejado de ver el mundo. Era un viaje incesante, jamás acaba. Dejé de gritar, pues que sentido tenía si yo oía mi grito. Cerré los ojos, pues que sentido tenía intentar ver en aquella oscuridad. El aire dejó de notarse, el calor se desvaneció, poco a poco la consciencia, vil ella, me abandonó. Cuando desperté, pensé que allí estaría lo que andaba buscando. Al abril los ojos, solo vi la nada. Notaba  paredes que me oprimían, mientras extendía las manos y no había nada. No había salida, no podía escapar, y resultaba que mi último deseo se había cumplido, no les volvería a ver jamás. Más cuan cruel es mi destino, cuan tonta fui al pronunciar tan desdichadas palabras. No obstante, ya se lo que buscaba, mi propia cordura. La encontré en el mismo lugar que más tarde la volví a perder, pues a este lugar, la muerte no llega.

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