Susurros en la brisa

Yo andaba sin andar y no entendía nada. Miraba hacia todos lados buscando un alma que me entendiera y explicara lo que yo era incapaz de decir. Era un alma en pena que desconocía ser un alma. Y mientras andaba por las calles de mi propia utopía, encontré una especie de dios alado. Brillaba con la fuerza de los astros, brillaba tanto que mis pobres ojos de mortal empezaron a llorar. Mi corazón sangraba, y mi boca comenzó a hablar en un lenguaje extraño. Conté todo lo que creía saber, lo conté todo mientras aquel ser alado me destrozaba. Poco a poco mi boca se cerró, y ya solo caían lágrimas que no respondían a mis ojos. No entendía nada. Y no sabía el porqué. Él se cernió sobre mí, y me rodeó con sus alas, su luz se fue apagando, mientras sus alas calentaban mi cuerpo. Noté que la luz volvía a brillar, solo que esta vez, manaba de mí. Mis ojos destellaron luz, mientras el cada vez era más humano que dios. Fue entonces cuando me besó. Primero sentí electricidad por todo el cuerpo, mientras después me elevaba. Dejé de oírlo todo para solo oír nuestros latidos a la par. Comencé a comprender algo. Comencé a comprender sus labios. Aquel beso nos fundió en una sola persona. Cuando acabó, noté que el se despegaba de mi, pero aun era pronto para abrir los ojos. De todas formas le notaba cerca. Me regodeé en el momento hasta que me sentí exhausta, entonces abrí los ojos mientras caía al suelo. Miré a mi alrededor, pero el ya no estaba. Sin embargo, sentía su calor, oía sus susurros en la brisa, diciéndome que me querría. Entonces comenzó a llover. Las farolas se fundieron, pero seguía habiendo luz. Volvía a no comprender nada.¿Dónde estaba? Me percaté entonces de que tenía alas, y que la luz del aquel muchacho brillaba en mí. Rompí a llorar de nuevo, porque entendí que por algún motivo él me conocía, y me amaba; y que por eso me había regalado su don. Por algún motivo, que ni aun ahora logró comprender, el me dio su vida… para salvar la mía. ¿Qué cómo sé que corría peligro? Porque aún oigo susurros en el viento, que me cuentan oscuras historias del norte. 

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